Mis lecturas actuales
En el momento presente estoy releyendo “Memorias de Adriano” de Marguerite Yourcenar, un libro que me conmovió en mi primera lectura. La relectura me agrada especialmente porque el libro es a la vez el mismo y otro, como el propio lector. De el he extraído la frase de Yourcenar que encabeza este apartado y que la escritora belga dejó en su “Carnet de Note”. El libro fue publicado por primera vez en Francia justo el año en que nací.
Marguerite Yourcenar, en un largo y elaborado proceso de creación, novela la vida del emperador Adriano, de origen español, que vivió en el siglo II. El relato tiene forma de carta del Emperador, que ve acercarse el momento de su muerte, dirigida a su primo y sucesor Marco. Para Yourcenar que vislumbra su propia vida en la postguerra europea, Adriano, que representa el digno ejercicio del poder, vivió en un tiempo en que “el hombre estaba sólo”, en referencia a la frase de la correspondencia de Flaubert que la escritora encontró y subrayó en 1927:
“Cuando los dioses ya no existían y Cristo no había aparecido aún, hubo un momento único, desde Cicerón hasta Marco Aurelio, en que sólo estuvo el hombre”.
Y continúa la escritora en sus Cuadernos de Notas:
“Gran parte de mi vida transcurriría en el intento de definir, después de retratar, a este hombre sólo y al mismo tiempo vinculado con todo”.
A medida que vaya avanzando por sus páginas, trataré de compartir esta relectura con las reflexiones y pensamientos que la misma me inspiren, como esta definición de Adriano sobre el misterio del sueño:
“…la inevitable sumersión que noche tras noche cumple osadamente el hombre desnudo, sólo y desarmado, en un océano donde todo cambia…Lo que nos tranquiliza del sueño es que volvamos a salir de él…También nos tranquiliza el que nos cure de la fatiga, pero esa cura temporaria se cumple por el más radical de los procedimientos, el de dejar de ser…”