Página de información del Blog de Miguel Ángel Moratinos - Notas en mi libreta

13/10/2009 

Roma 

 
Viaje del Sr. Ministro a Roma 

De vuelta del Vaticano 

Para mí, viajar a Roma es siempre motivo de alegría pues se trata de una ciudad por la que siento un especial cariño. Sin embargo, en esta ocasión, la alegría me la he llevado por partida doble ya que, no solo me desplazaba a mi querida città eterna sino que, además, tenía el privilegio de encabezar la delegación española que asistía a la canonización de dos españoles: el Padre Coll y el hermano Rafael Arnaiz. Dos compatriotas cuyas trayectorias vitales encarnan valores y principios que desearía que estuvieran más presentes en el mundo, como es la entrega desinteresada a los demás. Creo que con la canonización se les concede un merecido reconocimiento a su ejemplar vida, modelo para generaciones venideras.

A mi llegada a Roma el sábado por la tarde, ofrecí una cena en la Embajada  de España ante la Santa Sede en honor de la delegación oficial – entre la que se hallaban algunas autoridades autonómicas, provinciales y locales-, de los representantes de la Iglesia española que se desplazaron a Roma para la canonización y a miembros de la Curia vaticana. En la misma estuvieron presentes cerca de 80 personas, entre los cuales se encontraban 5 cardenales, 9 arzobispos y 23 obispos, con quienes tuve ocasión de conversar animadamente.

A la mañana siguiente, la presencia del Papa y la grandiosa arquitectura de la Basílica de San Pedro contribuyeron a conferir solemnidad y belleza a la ceremonia de canonización de los dos nuevos santos. De ella destacaría tanto lo emotivo del acto y el fervor de los allí presentes así como la impecable organización.

La vestimenta que requiere el protocolo vaticano, frac o uniforme, con condecoraciones para los hombres y traje negro para las mujeres, con peineta en el caso de las españolas, subrayaban la relevancia del acto.

Tras el acto de canonización de los dos primeros santos españoles del pontificado de Benedicto XVI, mantuve una audiencia privada con el Papa, en la que tuve ocasión de conversar acerca de su futuro viaje a Madrid con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud de 2011 así como de constatar el buen momento que viven las relaciones entre el Vaticano y el Gobierno español.

A continuación, me entrevisté durante un largo espacio de tiempo en el edificio de la Secretaría de Estado Vaticana con mi homólogo Monseñor Dominique Mambertí. Juntos desgranamos las principales cuestiones de la escena internacional, pudiendo comprobar con recíproca satisfacción como el Vaticano y España comparten una visión muy similar en muchos de estos asuntos.

Nuevamente en el Palacio de España – que alberga la Embajada de España ante la Santa Sede-, transcurrió la última etapa de mi viaje a Roma. El Embajador Francisco Vázquez organizó una recepción en el patio central del Palacio con motivo de la Fiesta Nacional del 12 de octubre y de las canonizaciones, en la que los representantes de las congregaciones religiosas que viajaron a Roma para estos actos ocuparon un lugar de honor.



Derechos humanos. 11/11/2009. Julita Sierra.

Apelo a su relaciones y a su esfuerzos en el orden de los derechos humanos para que se investigue la golpiza a la bloguera cubana Yoani Sanchez efectuadas por miembros represivos del gobierno cubano. Gracias por su atencion.


La Santa Sede. 09/11/2009. Pedro Amorós Tenorio.

He tenido ocasión de asistir también a alguna canonización y a unas cuantas ceremonias en San Pedro del Vaticano, y me ha alegrado ver que le llamó la atención la belleza del acto y de su protocolo, así como la excelente organización, porque es una de las cosas que siempre me ha impresionado de los actos que organiza la Santa Sede. Realmente tienen un don para cuidar al milímetro estas cosas. Sólo recuerdo haber visto un defecto: cuando subí por primera vez a la cúpula de San Pedro me di cuenta mirando hacia abajo de que los techos de los confesionarios hacía tiempo que no se barnizaban. Un detalle insignificante, pero les escribí para decírselo y cuando volví al año siguiente... ¡los habían barnizado! Desde ese día, creo aún más en la Iglesia Católica. Un cordial saludo.