Este lunes visité Mauritania, en lo que fue la primera visita de un Ministro de Asuntos Exteriores europeo al país desde las elecciones de julio pasado, que marcaron el restablecimiento del orden constitucional. Durante la visita, mantuve encuentros con el Presidente Abdelaziz, el Primer Ministro y la Ministra de Asuntos Exteriores.
Estoy convencido de que Mauritania es un país clave para España y la Unión Europea, en razón de su situación geográfica entre el Magreb y el África Negra; la seguridad en el Sahel, donde prosperan las redes dedicadas a actividades ilegales, preocupa cada vez más en las cancillerías occidentales. Más allá de la muy calurosa acogida, pude comprobar la total determinación de las autoridades mauritanas de luchar contra estas amenazas, así como su voluntad de cooperar con España y la Unión Europea en este y otros ámbitos. A este compromiso corresponde el del Gobierno de España por contribuir al desarrollo de Mauritania, facilitando las inversiones españolas y cooperando con una serie de proyectos que, cuando se realicen, producirán mejoras concretas y tangibles en la calidad de vida de los mauritanos. Entre ellos se encuentra el saneamiento del agua de poblaciones aisladas, o la reforma del registro civil con el fin de garantizar la seguridad jurídica. En ese sentido, la Directora de la AECID, Elena Madrazo tiene previsto desplazarse muy pronto para concretar nuevos proyectos que contribuyan a reforzar nuestra cooperación.
Señor Ministro, Además de la ayuda a Mauritania, que me parece una apuesta excelente, ¿para cuando una solución para un Sahara Occ. libre?