A primeros de diciembre participé, en la Sede Central de la Alianza Atlántica (OTAN) en Bruselas, en lo que llamamos la “Ministerial de Exteriores OTAN”, una reunión de ministros de asuntos exteriores en la que revisamos temas de especial trascendencia, analizando lo que ha sido el año que acaba y, sobre todo, preparando el futuro a corto y medio plazo.
Evidentemente, uno de los temas que teníamos que tratar y tratamos fue el de Afganistán y las operaciones de la OTAN en ese país asiático. Lo hicimos impulsados por la situación allí y, ¿por qué no decirlo?, por la petición de apoyo que nos había hecho sólo unos días antes el Presidente Obama dando respuesta a lo que la prensa llama el “informe McChrystal”, es decir, el análisis de la operación en marcha que ha efectuado el Comandante en Jefe de la fuerza allí desplegada (la ISAF).
Del tema tratamos en las reuniones, digámoslo así, "oficiales", con todo el Consejo Atlántico reunido, pero también tuve la oportunidad de reunirme con la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, para tratar de ése y de otros temas de forma directa en lo que es ya una relación fluida y muy cordial.
La decisión de mandar más tropas será gubernamental y pasará, en su momento, por la aprobación del Parlamento pero sí puedo deciros que, desde el punto de vista de mi Ministerio, consideramos necesario aumentar la participación española en Afganistán y, más concretamente, en la provincia de Badghis que España se ha comprometido a reconstruir.
Tened en cuenta que si no hacemos algo rápidamente estaremos sembrando la semilla del fracaso. Tenemos que recuperar la iniciativa y darle un margen de confianza a Afganistán y a su gobierno si lo que queremos es que, en un plazo razonable, nuestro esfuerzo allí pueda empezar a disminuir. Nosotros, los aliados, debemos dejar claro a los afganos que su país nos importa, por lo menos hasta que las Fuerzas de Seguridad afganas estén listas para asumir ellas solas la tarea.
Por eso, como les oiréis decir en breve a los responsables de los Ministerios de Defensa e Interior, su esfuerzo se va a concretar en proporcionar elementos para activar un Batallón del Ejército Nacional afgano, ANA, que se ubicará en Qala i Naw y será el embrión de la futura Brigada de Badghis y para que un grupo seleccionado de nuestros Guardias Civiles impulse la formación de la Policía Nacional afgana, ANP. Sobre esa base, los esfuerzos de mi Ministerio por impulsar la gobernabilidad y la “afganización” de la provincia fructificarán mucho más fácilmente y podremos expandir la tarea de nuestros cooperantes (el personal que depende de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, AECID) a toda la provincia.
Estimado Ministro, Hablar de "semillas del fracaso", tras 8 años de intervención es ilusorio. El "fracaso" afgano tiene 30 años de historia de intervención militar europea (soviética y occidental) que destruyó aquella sociedad. Bin Laden y talibanes fueron claro producto de la fase sovietica, un producto potenciado por Washington, Pakistán, etc, contra la URSS e Irán. La actual intervención incuba más terrorismo. Europa, de San Francisco a Vladivostok, destruyó aquel país que conozco desde hace 25 años, creó sus monstruos. El actual fracaso se deriva de la incomprension de esta simple realidad historica. La retirada, pagando por 30 años de estropicio, es ineludible y moralmente lo único adecuado. En lugar de eso quieren mandar mas soldados. Ese es el fracaso. Saludos cordiales