Cuando aparezca publicada esta nueva entrada en mi blog me encontraré en la capital portuguesa, acompañando al Presidente del Gobierno en un acto muy importante en el proceso constante de construcción europea: la firma del Tratado de Lisboa. Los 27 jefes de Estado o de Gobierno de la Unión pondrán, de este modo, fin a un largo proceso de siete años con largas y a veces procelosas negociaciones que finalmente permitirán a Europa seguir avanzando.
Esta semana, en un acto académico en la Universidad San Pablo-CEU, en el que se presentó el libro colectivo "¿Qué fue de la Constitución Europea? El Tratado de Lisboa: un camino hacia el futuro", junto con Marcelino Oreja y el eurodiputado del PP, Iñigo Méndez de Vigo, señalaba que la firma del Tratado será para mí un momento de gran carga simbólica y emotiva.
La Unión Europea desde su creación se ha construido con pasos hacia adelante y a veces ligeros retrocesos, y en tal sentido podría haber críticas al nuevo Tratado que se inició como un proyecto de Constitución para Europa. Pero si Méndez de Vigo afirmaba en este acto que "Europa no existe, Europa somos los ciudadanos", yo quiero subrayar que ser europeísta en el siglo XXI es mirar con esperanzas el futuro. Frente al euroescepticismo yo milito en el euroactivismo.
Para una europa en construcción hay que transformar los mecanismos decisionales y si la doble velocidad no nos gustaba ahora es esencial,la ampliación,por supuesto siempre y cuando se cumplan los requisitos:democracia y convergencia económicas y la integración por ideologías,europeístas y UEO y euroescépticos y estructuras pro OTAN en el plano internacional aún no somos suizos ni suecos ni noruegos ni,por supuesto Finlandeses:)!!!!Somos simplemente un estado con una gran diversidad de culturas y creencias en una europa mejor.